Antes de dar vuelta tu carta, cerrá los ojos un instante y respirá profundo.
Tocá la carta que te resuene ✦
I
II
III
Inclusividad, ser parte del todo, eliminar el sesgo, ver la interconexión de todas las cosas, saber que todo lo que haces tiene una consecuencia, consciencia de unidad y fin de la división.
Como seres humanos, tendemos a vernos separados de los demás. Esta percepción es la raíz de la broma cósmica de la que somos víctimas. Aunque nuestros cinco sentidos e intelecto puedan ayudarnos a gestionar nuestras experiencias en el mundo material, y la intuición nos ayude a navegar por lo invisible, siempre estaremos en conflicto con el problema de la identidad y de cómo encajamos en el todo.
Hoy te enfrentas a una paradoja. Necesitas centrarte en ser tú mismo, pues solo tú puedes traer tu propia armonía especial a la sinfonía del mundo. Al mismo tiempo, necesitas aprender a ser altruista y poner el nosotros por encima del yo, aceptándote como parte de la conciencia que nos unifica a todos.
Esta carta te invita a retroceder y ampliar tu perspectiva hasta que tu papel individual en el escenario del mundo desaparezca y se funda con la gloria de toda vida. Es cierto que la persona que eres y lo que haces tiene un peso relevante. Sin embargo, toma en cuenta lo siguiente. Cuando escuchas música, es el conjunto, y no una única nota, lo que da vida a la melodía.
Así que hoy pregúntate, ¿puedo ser parte de algo más grande? ¿Puedo poner los principios y necesidades del grupo por encima de mis propios deseos? ¿Puedo aceptar el concepto de unidad en la diversidad, celebrando todas las notas de la sinfonía? Si es así, entonces habrás elegido sabiamente y cualquier deseo se cumplirá, superando tus expectativas más increíbles. Es el momento de hacer tu parte y cantar en armonía con los demás. Mantén la afinación y aprende las nuevas melodías y notas. Cuánto deleite.
Escuchar atentamente como regalo hacia los demás, entender las necesidades ajenas, prestar atención, conectar con el otro y soltar la necesidad del ego de ser escuchado.
El mundo está constantemente hablándonos y ofreciéndonos pistas sobre lo que ocurre realmente bajo la superficie de las cosas. Todos tenemos la capacidad de escuchar por encima del ruido que llega a nuestros oídos. El reto aparece cuando sentimos que no nos entienden ni nos escuchan. Cuando nos sentimos insignificantes, es fácil dar demasiadas explicaciones en un intento de reconocimiento. Es el momento de soltar todo esto. Ofrece tu atención como el gran regalo que es. Es el momento de dejar de hacer varias cosas a la vez, como mirar el teléfono, pensar en qué vas a decir a continuación y seguir haciendo más cosas que te impiden estar completamente conectado.
Siempre que estemos en un estado de caos y distracción, prestando atención solo a una parte de lo que se está diciendo, perdemos la capacidad de escuchar el mensaje completo, incluyendo aquello que no se está diciendo. Escuchar atentamente es la manera en la que nos sumergimos en la verdad del mundo. De este modo, siendo todo oídos, también abrimos nuestro corazón y nuestra mente para entender más de lo que se está expresando con tan solo palabras. Las oportunidades nacen de las señales sutiles que nos perdemos cuando no estamos presentes 100%.
Escuchar intencionada y abiertamente es un acto de respeto e intimidad. Cuando estás en este espacio de receptividad, sin la necesidad de ser escuchado o de llevar la razón, te vuelves expansivo y te mantienes alerta a posibilidades más significativas. Ahora mismo, sé todo oídos y encontrarás más de lo que buscabas.
Segunda visión, clarividencia, ver el futuro, el destino como un futuro determinado por las decisiones tomadas en el presente, detectar las señales a tu alrededor, reconocer potenciales vs determinismo absoluto.
Cuando pedimos una señal al universo, estamos básicamente pidiendo orientación divina, que suponemos debe provenir de una fuente exterior. Esto ocurre porque no siempre confiamos en nuestra intuición, nuestra capacidad de leer entre líneas y ver más allá del tiempo y espacio. Y así pedimos señales y buscamos una confirmación mística que nuestras vidas mundanas no parecen ofrecer. Sin embargo, un oráculo simplemente ofrece una respuesta que ya está en nuestro interior.
Los oráculos se nos presentan de innumerables maneras. En ocasiones ves un cartel, o escuchas una canción, o tomas una carta oráculo y recibes el mensaje exacto que necesitas para apoyar tus decisiones o mostrarte el camino que debes seguir. Sin importar cómo aparezca la señal, un oráculo es un recordatorio de que eres parte de este inmenso universo. El gran misterio te observa, te ama y te cuida. Es un recordatorio de que la vida es mágica, tú eres mágico.
Confía en tu capacidad innata para saber lo que es correcto, para conectar con la fuente y también para leer las señales que reflejan lo que es verdadero y real en tu interior. Permite a este oráculo entregarte el regalo de saber que realmente estás en el camino correcto.
Repite el mantra: "La luz en mi interior crea milagros en mi vida". La magia está en tu interior, fuera de ti, alrededor de ti y contenida en ti.